Sábado, noviembre 25, 2017
Bodrioteca

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Paul Medrano

Y todo para qué

El pasado fin de semana, los habitantes de la Costa Grande vimos entorpecidos nuestros periplos porque un grupo de padres de familia de Papanoa iniciaron un bloqueo a la carretera federal. Su demanda era sencilla, la rehabilitación de escuelas, dañadas desde el temblor de 2014, más los que se acumulan de esa fecha.

La medida dividió opiniones: algunos apoyaron el bloqueo, alegando que es la única manera en que las autoridades te hacen caso. Otros lo repudiaron y exigieron la presencia de antimotines para desalojar a los manifestantes.

Ambas posturas, hay que decirlo, tienen razón. Es justa la demanda de que se rehabiliten escuelas que representan un peligro para alumnos y maestros. Como también es justa la exigencia del libre tránsito.

Aquí el detalle es que, las autoridades encargadas de destrabar este conflicto, tardaron casi dos días en tomarse la molestia de visitar el bloqueo. Los manifestantes, hay que aclarar, precisaron que levantarían el cierre hasta que tuvieran la visita de un funcionario de primer nivel. Pero esto tardó casi 48 horas, poniendo en riesgo a los cientos de turistas (entre ellos, niños y ancianos) que quedaron varados, o incluso, poniendo en peligro a los manifestantes, pues los ánimos ya estaban los suficientemente caldeados para devenir en un enfrentamiento, que por fortuna, no se dio.

El bloqueo se disuadió con la visita de Alejandro Bravo, pues el gobernador andaba quién sabe dónde. Nadie habla de todas las reservaciones perdidas por los turistas, ni tampoco si se les hará un rembolso. Tampoco se habla de las citas médicas o burocráticas que se entorpecieron por este conflicto. Ojalá las obras prometidas se cumplan, porque sería una pena que ambas partes hayan desperdiciado tanto tiempo para quedar igual.

Agua va

Desde hace como dos meses, casi todos los días tengo el servicio de agua potable en la casa de todos ustedes.

En países como Noruega o Nueva Zelanda, esto es de lo más normal. Más en Zihuatanejo, me parece sumamente sospechoso.

Es decir, en los primeros dos años del gobierno del señor García, el suministro de agua siempre ha sido infame. Durante la primera mitad de 2017, por ejemplo, me acostumbré a que echaban el agua a las 11 de la noche del viernes para quitarla a las 7 de la mañana del sábado.

Como ya se imaginarán, en mi casa parecíamos chanecas, lavando ropa y trapeando pisos durante toda la noche. Teníamos que hacerlo así, porque era un verdadero misterio definir cuándo volverían a dotarnos del servicio. Además, de no hacerlo, corríamos el riesgo de que la ropa sucia inundara la casa. Había días en que nos echaban el agua durante dos días, pero nos castigaban con una escasez aún más prolongada.

Llevo años acostumbrado a la escasez de agua potable en Guerrero: Chilpancingo, Acapulco y ahora Zihuatanejo. Desde que llegué a estas tierras, me costó adaptarme con un calendario más bien misterioso y cruel que proporcionaba agua en mi colonia. Con el tiempo, en la casa de ustedes, se han tomado las previsiones para cuidar el agua como si fuera una hija nuestra: la dejamos salir solo para lo necesario.

Lo peor, como dije, fueron los primeros años de la presente administración, que agarraron una modita pendeja de echar el agua a dishoras de la noche. En esas veces que tendía mis garras al amparo de la oscuridad, me ponía a pensar de quién jijos era la idea de dotar del servicio a esas horas y los maldecía una y mil veces por no hacerlo en un horario más sensato.

Pero volviendo al tema: desde hace dos meses, casi todos los días tengo agua potable.

Algunos lambiscones dirán que todo se debe a la “excelentísima” administración del señor García, a la cual califican como “la mejor de la historia de Zihuatanejo”. Otros, me dirán que esta abundancia de líquido se debe a que fue un buen año de lluvias en la región. A mí, en cambio, pese a mis traumas como lavador nocturno, me invade el sospechosismo: ¿Por qué tenemos abundancia de agua justo cuando la elección ya está en proceso? ¿No será una maniobra del señor García para consolidar su camino a la reelección? ¿Si es que tendremos seis meses de agua potable, significa que vendrán dos años de escasez?

Que el Ariel Doble Poder con Microesferas nos ampare.

¿Otra vez?

Una fuente digna de todo crédito me confió que uno de nuestro ex alcaldes más mediocres le fue a pedir un consejo: “es que me quiero volver a lanzar como presidente municipal. Ahora sí va la buena. Siento que ya desperté”.

La respuesta de mi fuente es la que pudo haberle dado cualquier azuetense: “con todo respeto, no mame”. Es decir, no les basta todo lo que saquearon, todo lo que destruyeron, todo lo que inhibieron, todo lo que avasallaron, todo lo que dañaron, todo lo que robaron y ahora quieren más. Neta, no mamen.

El nombre no se los digo, pero seguro que se acuerdan de él. Y mucho.

 El tuit

@InfantaSinalefa:

-Ah, ¿entonces eres de provincia?
-Sí, de ese misterioso y recóndito lugar que ocupa el 99.9% del territorio de tu país.

@balapodrida

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Paul Medrano

Oscuro escenario

Con el asesinato del empresario y ex regidor Miguel Solorio, se enrarece el ambiente político en Zihuatanejo y se advierte como un mensaje de riesgo para quienes intenten participar en la contienda de 2018.

Las aspiraciones de Solorio para buscar la alcaldía ya eran un secreto a voces. Que si por la vía independiente o al amparo de algún partido, eso era lo de menos. La gente comenzaba a ilusionarse con un proyecto político que venía a oxigenar un panorama monótono, arcaico e inútil. Los ciudadanos están hastiados de los mismos rostros, de las mismas familias y de los mismos malos resultados. Por eso, la idea de un candidato sin partido tomó fuerza y se avizoraba que iba a convertirse en un rival fuerte.

Con su muerte, se trunca la oportunidad de que los ciudadanos experimentaran con la alternancia. Lo cual, es una muy mala señal para la endeble democracia guerrerense.

Sirvan estas líneas para enviar mis condolencias a su familia.

Plazoletas para todos

Cada que paso por la aún inédita plazoleta de Los Bailarines, me entra una muina que raya en lo patológico. Y es que la lógica con la que las autoridades realizan obra pública parece saca de Los Simpson.

Hasta parece que se empeñan en escoger lo peor.

La obra en cuestión ha suscitado una polémica. Algunos están a favor, otros, en contra. Estas diferencias bien pudieron haberse expuesto en una sesión de cabildo abierto, donde autoridades y ciudadanos opinaran sobre el tema. Después de todo, la obra se construye con nuestro dinero, no con el de los funcionarios. Mas ahora ya de nada sirve la polémica, porque la obra ya está casi terminada. Mal o bien, ahí está.

Eso sí, me queda la duda de qué tipo de visitantes tomarán asiento en ese lugar, sin sombra y con un escenario poco turístico. Me preocupa que los monigotes caigan al primer temblor. Pero sobre todo, me entristece que, todo ese dinero bien pudieron encauzarlo en plazoletas o espacios públicos ya existentes y que tienen mucho mayor trasfondo turístico, pero actualmente se caen a pedazos.

Es decir, si no somos buenos para darle mantenimiento a los espacios que ya tenemos, para qué hacer más. Lo dicho, una lógica de Los Simpson.

¿Usted conoce a Eloísa Hernández?
Exacto.

Yo tampoco.

Claro, no estaríamos hablando de ella, de no ser porque en 2015, Ríos Piter le consiguió una diputación plurinominal por motivos hasta ahora, inexplicables. Esta señora es diputada por el distrito 11 y hasta hace unos meses, jamás la vimos por tierras azuetenses.

Es justo ahora cuando ya se acerca la cosecha de electores, en que, de la noche a la mañana, vemos a Eloísa por todos lados: en anuncios espectaculares, en chayoteras entrevistas de radio, en eventos donde regala los siempre socorridos “apoyos”.

De unos meses para acá, resulta que tenemos una diputada en el distrito 11 que vela por nosotros, que se preocupa por las mujeres, que se interesa por los campesinos, que apapacha a las madrecitas, que camina por los mercados e incluso, que se preocupa por la cultura de Zihuatanejo.

Por supuesto que resulta extraño, pues desde que asumió el cargo (un cargo que le regalaron, no se lo ganó), jamás la vimos por acá, a no ser por sus dizque informes con los clásicos acarreados. Y ahora resulta que, como por arte de magia, la vemos muy preocupada por los costeños.

Para quienes no la conocen (que supongo, son muchos), les recuerdo que Eloísa fue acusada de traicionar al PRD por haber hecho campaña a favor del priísta Eric Fernández, quien al ganar la alcaldía, en agradecimiento, le creó una oficina para que ahí despachara. Tampoco se nos olvida que la señora votó a favor de la designación del inútil fiscal que tenemos en Guerrero: Xavier Olea. Para colmo, Eloísa mandó a la goma al Movimiento Jaguar, pese a que fueron estos quienes le obsequiaron el cargo que ahora goza.

Y ahora resulta que quiere ser presidenta municipal.

De pena.

Vuelven los García Bots

En la encuesta que Despertar de la Costa abrió en su perfil de Facebook y preguntó cómo evaluaban el gobierno de Gustavo García Bello. Con 3 mil 500 votos, 57% dice que bien. 43% dice que mal. Un 95% de los 900 comentarios (hasta ayer por la noche) afirmaban que la administración del perredista era “excelente”, “la mejor en mucho tiempo” o “espectacular”. Al cierre de esta columna, varios empleados del ayuntamiento me mostraron los mensajes de whatsapp en los que funcionarios y directores invitan a los trabajadores a votar a favor y comentar. Asimismo, hacían hincapié en que compartieran el link entre sus familiares y amigos. El chiste se cuenta solo: no nos engañan, se engañan ellos mismos al pensar que los ciudadanos de a pie creeríamos que el gobierno de García Bello es “el mejor”. Pero ya vendrá la elección y entonces sí, no podrán contrarrestar el malestar hacia un gobierno omiso, opaco y ausente.

 Aviso parroquial

Esta columna vuelve a las andadas. Y aparecerá cuando menos una vez por semana. No, menos, como 5.

@balapodrida

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Paul Medrano

De ferias y caballitos

Con la muerte de una jovencita en uno de los juegos mecánicos instalados junto a la secundaria Eva Sámano y la electrocución de un empleado en la otra que se instaló en Las Salinas, el tema vuelve a ponerse sobre la mesa.

No es la primera vez que ocurre un accidente de ese tipo en Zihuatanejo. Hay al menos dos percances más en años recientes, percances en los que hubo pérdidas humanas. Resulta imprescindible replantear el asunto. Es inadmisible que se siga poniendo en riesgo a la gente, por culpa de los propietarios de los juegos mecánicos, o en su caso, de la autoridad en turno.

En el caso de lo ocurrido el pasado domingo, hay un tema de fondo: el bando de policía y buen gobierno, es decir, la ley que rige al municipio, prohíbe la realización de eventos masivos en el predio junto a la Eva Sámano, en Las Salinas y en el Centro Social. Pero oh sorpresa, resulta que solo es en esos sitios donde se realizan: hace días había dos ferias. ¿Y sabe dónde? Exacto: en Las Salinas y junto a la Eva. Asimismo, en el Centro Social se acaba de realizar un concierto. Puede que el reglamento no sea claro, o incluso, que esté desfasado. Pero es la ley y las leyes están hechas para respetarse.

Ahora mal, ambas empresas consiguieron que Reglamentos les extendiera el permiso para operar. ¿Cómo lo lograron, si está prohibido? No lo $abemo$.

Asimismo, resulta urgente que la autoridad en turno revise el estado de los juegos mecánicos antes y durante su instalación. Me ha tocado ver ferias con el cablerío de fuera; con metales oxidados; con pocas medidas de higiene y cero salidas de emergencia. No se puede ofrecer un permiso de operación como si se trataran de esquites.

Sin embargo, en los hechos, resulta que Reglamentos expide licencias a cuanta empresa llega y paga su respectiva cuota. No se trata de cobrar y cobrar. No. La autoridad tiene la obligación de garantizar espectáculos que cumplan con lo mínimo en cuanto a prevención, organización y sobre todo, al buen estado de sus instalaciones. De lo contrario, seguiremos viendo este tipo de lamentables hechos.

Ciudad unicel

Hace años, el unicel llegó como un super invento que permite mantener calientes a los alimentos. Además, si es un vaso, evita molestias ya sea por un líquido frío o caliente. Por si fuera poco, el unicel es baratísimo.

Lo demás fue cuestión de tiempo y ahora no hay sitio en donde no te lo den.

Nos hemos acostumbrado tanto a él, que no entendemos la vida sin su presencia: ¿cómo viajar con un vaso de atole o una michelada, si no es unicel? ¿De qué otro modo mantengo mi guisado calientito si no es un recipiente de unicel? ¿Cómo voy a repartir mi pastel en platos de cartón o servilletas?

El asunto es que el unicel es casi indestructible y no es reciclable (bueno, sí lo es, pero a las empresas que reciclan no les conviene hacerlo). En Zihuatanejo, mucho unicel termina en el mar, afeando el panorama, pero sobre todo, matando animales.

En las escuelas, por ejemplo, es una regla no escrita que durante los convivios se use este tipo de recipientes. En todas las fiestas, infantiles o de adultos, dan unicel. En casi todos los changarros de comida te dan unicel (incluso, hasta en los que se ufanan de ser veganos o con conciencia ecológica).

El unicel empieza convertirse en material indispensable, incluso de contrabando. Sin reflexionar sobre el daño que nos hacemos. Hace unos días, me tocó escuchar esta conversación entre dos señoras en el muelle principal, mientras esperaban una lancha para abordar:

-Comadre, qué crees, me quitaron los platos de unicel que traía para servir el ceviche.

-¿Cómo?

-Sí, esos señores que te revisan en la entrada de muelle. Me los quitaron.

-Ay, comadre. A mí también me los quitaron el otro día. Pero la segunda vez, los escondí bien entre la ropa y me los llevé.

Se requiere de una gran reflexión sobre el tema. Somos una ciudad que vive del turismo, de su imagen, pues. Y el unicel no le viene nada bien. Se vuelve inevitable prohibirlo, habiendo tantos y tantos modos para sustituirlo (cartón, papel o incluso, nuestros propios trastos). Es cierto, puede que en algunos casos no sean igual de baratos, pero si lo comparamos con el costo ambiental, las ganancias para todos son evidentes.

El tuit

@tryno: El cártel que más ha hecho sangrar a México es el Cártel de los Partidos Políticos.

@balapodrida

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Paul Medrano

Calentando motores

Muy pronto, los políticos volverán a convertirse en las sencillas personas que tocan a tu puerta, te llaman “mi amigo” y escuchan tus problemas. De la noche a la mañana, luego de no verlos durante años, saldrán de sus aposentos para caminar por estas calles desechas y ofrecer soluciones al por mayor (soluciones que, por cierto, nos han ofrecido en cada época electoral).

Los partidos políticos ya calientan los fogones donde cocinarán candidaturas, donde guisarán despensas, donde plancharán las playeras que van a regalar y desmenuzarán pacas de dinero para repartir a discreción.

Obviamente, a la mayoría de estos pillos ya los conocemos. Y no porque nos hayan hablado mal de ellos, no, sino porque en la mayoría de los casos, se les confió el voto o una responsabilidad, pero no ofrecieron ningún resultado. Parafraseando al niño puma chillón: “no sirven para nada”.

Pero ya habrá tiempo de encargarnos de cada uno de estos mercachifles, por ahora, lo que quiero adelantarles, estimados tres lectores, es que en Zihuatanejo se prepara un fogón nuevo. No es de ningún partido, sino de la sociedad misma.

Para modificar este sistema de partidos que solo nos ha traído recuerdos, tristeza y soledad solo existen dos vías: la armada y la democrática. Ya sabemos lo que conlleva una lucha armada (lo vemos a diario en todo el país), por eso se vuelve necesario que la gente le entre al juego de los partidos, en vista de que los políticos no han respondido a las exigencias. La opción de un candidato ciudadano o independiente se vuelve necesaria. Ya vimos que ni PRI ni PRD resultaron pura baba de perico. Para lo único que han servido es para formar nuevos ricos y eso es lo que menos necesita el municipio y el país. Una candidatura independiente (pero independiente de verdad, no como la faramalla del Jagualín Ríos Piter) se convierte en la única alternativa para oxigenar el ambiente político de Zihuatanejo: ya chole que una familia se reparta los cargos; de que jueguen los mismos de siempre; de que desfilen partidos sin que la ciudad mejore. Pronto tendrán más noticias.

La ciudad de las fuentes secas

Caminando por calles extrañas de la gran ciudad, me topé con una situación en común: las fuentes o lo que en su momento fueron fuentes, ahora lucen desoladas. Están más secas que nuestros bolsillos, exprimidos por el gasolinazo.

En algunos casos, lo que fueron fuentes son usados como horrendos basureros clandestinos.

Qué distinta se vería la ciudad con las fuentes en pleno uso de sus facultades urbanas. Qué impresión daría al transeúnte y al turista, si en estos espacios escurriera un chorrito de aguas cantarinas. Qué tanto costará comprar bombas y mangueras para ponerlas en funcionamiento.

Parece ser que para las autoridades en turno, las fuentes significan algo tan o más complejo que armar un colisionador de hadrones. A pesar de que mes a mes les pagamos un dineral, el honorable grupo de científicos (y aviadores) de la CAPAZ no ha sido capaz de descifrar la complejísima ecuación para reparar una fuente. Por si eso fuera poco, debemos agregarle un factor más: la falta de agua. Si las calles lucen arruinadas, ya sabemos qué nos espera con nuestras fuentes secas.

Repasemos algunos casos.

La fuente del sol. Se trata de uno de los espacios emblemáticos de la ciudad. Por su ubicación, esta fuente recibe a la mayoría del turismo. Está rodeada de frondosos árboles (aún, porque al paso que vamos, no sobrevivirán dos trienios más) y es el equivalente al Ángel de la Independencia de Chilangolandia o a la Diana de Acapunk. Aunque nadie sabe a ciencia cierta quién la hizo, ni qué significa, la fuente del sol está ahí, viendo cómo gobiernos van y gobiernos vienen, sin que sea remozada como se debe. Durante el gobierno de Eric Fernández se le dio una pintadita y cómo no, si la usó como símbolo de gobierno. Pero no pasó de ahí. Me cuentan que, hace años, en días de mucho calor, era común que niños y jóvenes se fueran a dar una refrescada a la fuente del sol. Ahora, las refrescadas las aventamos cada que pasamos por el inútil ayuntamiento.

La fuentes danzarinas. Durante el gobierno de Felipe Calderón, el país de llenó de un proyecto insulso llamado fuentes danzarinas. Se trataba de espacios públicos con chorros de agua iluminados con luz y ambientados con música. En Zihuatanejo, pudimos verlas a un costado de la cancha municipal y junto al parque extremo. Como todo, ambas obras no superaron el sexenio de Calderón y pese a que era mucha la gente que iba, luego de que se averiaron, nadie se ha preocupado (ni se preocupará) por repararlas. Ahora, ambos espacios solo son planchas de concreto., Caramba, justo lo que el planeta necesita.

La plaza Kioto. En esta singular glorieta, aunque usted no lo crea, hay una fuente. La última vez que la vi funcionando fue hace 4 años. Al igual que la del sol, nadie sabe su origen, ni porqué tiene motivos orientales. Imagino que al alcalde que la edificó le gustaba mucho Karate Kid o Gokú. Porque de ser una relación en Zihuatanejo y la Nao, entonces andaban muy errados. Aunque también es bastante conocida e incluso existen bancas a su alrededor, es poco visitada. Una por el infernal tránsito vehicular a su alrededor y otra porque no vale la pena arriesgar el pellejo para ir a ver una fuente seca.

Las de las monas. Se trata de una escultura integrada por cuatro sirenas, con las manos hacia arriba, portando un caracol a manera de cántaro. Se supone que en algún momento fue una fuente y que de los caracoles brotaba agua cristalina. Esta fuente tiene el infortunio de estar en pleno camellón de donde comienza la avenida Morelos, lo cual impide admirarla a plenitud (quizá esto sea adrede, para que la gente no vea a estas cuatro mujeres de torso desnudo). Además, como no ha sido rehabilitada, no dudamos que de la noche a la mañana ya no amanezcan, para ir a parar a algún jardín particular.

La del centro. Hasta aquí confluyen dos calles, la Vicente Guerrero y la Agustín Ramírez. Pese al gentillal que por ahí camina a diario, es común que nuestro olfato sea pateado por el aroma de lixiviados y desechos que ahí se acumulan. En algún momento, algún alma caritativa (que seguro fue de la sociedad civil) colocó un pequeño letrero que dice: “Soy una fuente, no un basurero”. Nadie le ha hecho caso. O una de dos, o no sabemos leer o no sabemos qué es una fuente.

El tuit

@esteifri: Me da gracia cuando publican algo en redes sociales y les molesta que opinen. ¿Sabían que si lo escriben en un papelito nadie se mete?

@balapodrida

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Paul Medrano

Sí merecemos políticos mediocres

El obsceno “Sí merezco abundancia”, encontrado en uno de los diarios de Karime Macías, esposa del ratero Javier Duarte, es solo una probadita de cómo se las gastan quienes llegan al poder.

Y es que, siendo reduccionista, qué harían ustedes, estimados tres lectores, si mañana apareciera un millón de pesos en su cuenta bancaria. Seguramente compraría muchas cosas, le daría una parte a su familia y pagaría deudas. Nuestra inmunda ciudad le parecería más linda y hasta al inútil del alcalde lo vería como mejor persona. Hasta ahí vamos bien. Pero qué pasaría si no fuera un millón, sino 10 millones. Aquí ya cambia la cosa. Hasta la salud mental debe ponerse en riesgo.

Por eso vemos actitudes tan estúpidas como la de Karime Macías, convenciéndose de que merecía el dineral desviado por su esposo. O si nos vamos al plano local, solo así se justifica que la esposa de Gustavo García Bello compre bolsas Louis Vuitton, que el alcalde tenga familiares en nómina o que se usen camionetas del DIF municipal para almacenar despensas en el despacho del presidente municipal.

El cambio de personalidad de quienes llegan a un cargo de elección popular es frecuente. A casi todos “se les sube”. Y no por la importancia de su responsabilidad (que sería lo lógico), sino por el dinero. La holgura de sus cuentas bancarias (antes, raquíticas) los vuelve prepotentes, los hace creerse indispensables o peor aún, les hace pensar que llegaron ahí “por listos”, cuando todos sabemos lo que menos se ocupa en la política, es inteligencia.

Mientras el sistema de partidos continúe como hasta ahora, regalando candidaturas a los más tramposos, anteponiendo el interés económico al bien popular, seguiremos viendo casos como el de LadyVuitton, o peor aún, como el “Sí merezco abundancia”.

Hace unos días, mientras caminaba por la playa La Madera, me topé a una pareja disparejísima: él tan alto y flaco como un chicol, pelo largo, gorra, lentes y unos zapatos como para darle pisotones a un elefante. Ella, bajita, menuda y con un bronceado similar al del yogur natural. Ambos se miraban extranjeros. Medio jipis, pero extranjeros. Iban acompañados de una pequeña perrita café.

Estaban a unos 10 metros de mí, cuando vi que el tipo tiró una pequeña basura en la arena. Ya saben lo que pienso de la gente cochina que deja su basura por toda la ciudad. Mis ánimos se encendieron: en estos tiempos en que los gringos no nos tienen tan contentos, lo que menos iba a permitir era que, además de resentir las idioteces de su presidente, ahora iba a tener que soportar la basura de sus connacionales.

No digo que corrí, porque sería mentirles (la gordura me impide movimientos bruscos). Pero caminé rápidamente hacia ellos. En el trayecto me vinieron muchas cosas a la mente. Pensé en la frase de Cervantes, “a la tierra que fueres, haz lo que vieres” y en lo que debe reflexionar una persona que llega a Zihuatanejo y se topa con una ciudad cochinísima. Seguramente que un fuereño, al ver el chiquero que tenemos en las calles, debe decir, “bueno, pues aquí se tira basura a discreción; haré lo mismo”. Imaginé un futuro cercano con un basural por todos lados. Eso me dio más coraje, así que apuré el paso para reclamarle al gringo y decirles que-con-una-chingada-que-recogiera-su-pinche-basura.

Cuál va siendo mi sorpresa que, al llegar a lugar donde había tirado la supuesta basura, no era tal: era una concha de ostión. Al voltear hacia ellos, vi con horror que no solo no tiraban basura, sino que el tipo, recogía bolsas y platos desechables y los echaba en una bolsa de plástico que traían consigo. La mujer hacía lo propio. Caminaron a lo largo y ancho de La Madera, juntando los desechos que alguien más dejó. Luego, ya que llenaron su bolsa, la depositaron en el bote.

Desde hoy haré lo mismo (todos deberíamos hacer lo mismo): cada que salga a caminar, juntaré basura de la playa. Es lo menos que puedo hacer, luego de ver cómo esa pareja de extranjeros picó mi orgullo, en mi país, en mis narices.

El tuit

@Ameyalliq: Tip de belleza: Terminen la prepa.

@balapodrida

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Paul Medrano

El Jagualín

Armando Ríos Piter anunció su renuncia al PRD y arremetió contra el sistema de partidos que lo llevó a una diputación federal y ahora al senado, pues consideró que se ha convertido en un “grupo de comerciantes del dinero público, que se dedican a la administración de las influencias, impunidades y los privilegios para unos cuantos”.

Personalmente, yo no le creo nada.

Si realmente estuviera harto del sistema político (el cual, por cierto, nos tiene hasta la madre desde hace décadas y él apenas se dio cuenta) y del PRD, lo conducente es que renunciara también a la senaduría. Obvio, ni loco lo haría: el sol azteca ya no es una opción electoral, entonces, Ríos Piter busca construir una fuerza política (por ahora la llama Ola 365) con la cual abrirse paso en en el escenario democrático y por ende, en los dineros públicos. El senado, por supuesto, solo servirá de trampolín. Sin él, sería imposible mantener el clientelismo del que viven los políticos.

Su postura me recuerda al clásico güey al que le gusta que le inviten los tragos, pero en el momento en que se le exige que pague una tanda, se va de la fiesta, indignado.

Ríos Piter vivió del PRD desde 2005. En 2012 se colgó de López Obrador para amarrar su senaduría. Se acobardó en 2015 para buscar la gubernatura. En 2016 avaló el gasolinazo. Y ahora resulta que ya se hartó y que será “independiente”. Con todo respeto: no mame.

Su renuncia la habríamos celebrado cuando en 2010 el PRD le negó a Ríos la candidatura a gobernador para regalársela a Ángel Aguirre, luego de que el PRI ungiera a su primo Manuel Añorve. Su renuncia la habríamos presumido cuando la tragedia de Iguala nos dejó entrever el oscuro entramado que existe en política y narco. Su renuncia sería honrosa, si la hubiera hecho el 1 de enero, al entrar en vigor el brutal gasolinazo que golpea cada día a los mexicanos que pagamos su jugosa dieta.

Pero no. La independencia que pregona que se la crean los vasallos del Movimiento Jaguar. Su llamado a la “resistencia antisistema” me parece una extraña manera de pulverizar el voto. Para nosotros, los de a pie, todo se reduce a una nueva especie política: una extraña mutación entre jaguar y chapulín. La llaman, Jagualín.

Los figurines

Hace poco, alguien propuso el medallero de los insoportables:

1.- Los priístas.

2.- Los veganos.

3.- Los crosfiteros.

Sin embargo, a esta lista de odiosos habría que plantear una especie que fácilmente pelea uno de los tres lugares. Una que abunda en las llanuras digitales y se esqueja entre los jóvenes. No. No hablamos de los políticos chapulines, sino de un espécimen aun más egocéntrico: el figurín digital.

Se trata de un personaje ladino que se cree el nuevo López Dóriga (sí, sus limitados horizontes periodísticos no le dejan ver que hay un mundo más allá de Acapulco). Usan sus redes sociales, lo mismo para compartir noticias (según él, impactantes, de su página personal o de su canal), publicaciones de políticos y fotos personales. También le dan duro al meme, al instagram y a una agitada vida social. Suelen etiquetar a “famosos” en sus publicaciones, hablándoles de tú, como si fueran viejos amigos (lo cual no tendría nada de malo, si fuera cierto). El figurín se cree “líder de opinión”, aunque en muchos casos, ni siquiera sepa diferenciar un verbo regular de uno irregular.

Lo sabremos diferenciar del profesional porque globaliza hasta su intimidad: sabremos qué comió ayer, a dónde fue de vacaciones o qué color de calcetines usará por la noche. El figurín cree necesario ser protagonista, incluso, antes que la noticia. Suele ser “chistosito”, como si el humor fuera un rasgo que lo legitime profesionalmente.

En la liga de figurines hay divisiones. Desde la profesional, hasta la de rancho. En la primera militan los que cobran millones por salir a cuadro. Lo mismo aparecen en televisión, en radio, en Internet o en periódicos. Son los que están expuestos ante los grandes públicos, públicos que, por cierto, los deifican casi ciegamente.

En la liga de ascenso los figurines luchan incansablemente por llegar a la primera división. No porque pretendan profesionalizar su opinión, sino porque al llegar, también llegará el dinero por costales, llegarán los contratos (comerciales y gubernamentales) y la interacción con esferas aún más mediáticas, como la del espectáculo. Lo ridículo es observar a los figurines de rancho, subiendo fotos de cómo vieron el partido de su equipo favorito o peor aún, granjeándose al alcalde o a algún político de la comarca.

El profesional sabe que no es importante su foto en Japón, su desayuno con tal funcionario o su amorío con tal actriz. Eso no nos importa, o nos debería importar un bledo. Lo que nos interesa de los profesionales es su opinión. Es una reflexión aguda, sustentada y proba. No acudimos al médico a que nos diga su pronóstico de los playoffs. Ni vamos al mecánico a preguntarle sobre el nuevo libro de Don Wislow. Lo que nos interesa de ambos es lo que saben en el área específica en que se desenvuelven.

El figurín, en cambio, opinará de todo. Es un sabiondo, o al menos eso quiere que pensemos. Aunque en el fondo, es un simple bártulo digital.

El tuit

@GRET79: El Barcelona celebra San Valentín como le gustaría a cualquier ciudadano de a pie: En París y con una gran follada.

@balapodrida

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Paul Medrano

¿Gasolinazo? ¿Qué es eso?

Tristemente, el rechazo social al gasolinazo han ido a la baja por estas tierras. Y digo tristemente porque los únicos que han salido a protestar, son quienes menos autoridad moral tienen para hacerlo: políticos y transportistas. Tanto unos como otros, fueron artífices para consumar la medida que ahora repudian. De ahí que nos les crea nada.

Mientras que la gente, esa que sí está padeciendo los estragos del gasolinazo, esa que compra tortillas a 20 pesos; esa que resiente aumento al pasaje, al jitomate, al huevo y al azúcar; esa que ya no va a poder ahorrar; esa que tendrá que sacar a un hijo de la escuela; esa no hace nada.

Como suele ocurrir en los momentos de crispación social, el Estado generalmente apuesta al debilitamiento y el olvido. Y eso llega con el paso de los días. El enojo que existía los primeros días de enero ya no es tal, al menos en Guerrero. A mucha gente ya se le olvidaron los precios del año pasado. Lo mismo pasó con cada uno de los hechos que han generado polémica en los años recientes.

En contraparte, en el norte del país la cosa está pelada. Cada día aumenta el número de inconformes con el gasolinazo (en Guerrero es al revés: cada día estamos más a gusto). Varias marchas han terminado en enfrentamientos con la policía. Hay cierres de carreteras y oficinas. El descontento crece.

Y no va a parar.

Basura basura basura, aprende algo basura

El asunto de la basura es un tema que debe ser analizado entre población y autoridades. Si no se hace en conjunto, los resultados serán los mismos que hasta ahora.

Es cierto que el papel del ayuntamiento (sea del color que sea) debe mejorar en algunos aspectos que no ha tomado en cuenta. Sí, se ha avanzado en el servicio de recolección, pero la solución a este problema no es tapizar la ciudad con depósitos para que la gente tire sus desechos. Sí, hacen falta, pero a la par de esa medida, se debe comenzar una campaña de conciencia entre la población sobre el tema de la basura, de mantener limpios los espacios públicos.

Para decirlo de forma clara: Zihuatanejo es una ciudad sucia. Y lo es porque somos cochinos. Así de sencillo.

Y este problema no se quitará así como así. Es necesario un compromiso conjunto, primero entre vecinos, para tener las calles (y playas) limpias, para respetar los horarios en que pasa el camión. Este compromiso debe empezar desde la casa, pues ahí se tiene que inculcar a niños y jóvenes a poner la basura en su lugar. Es triste ver cómo en pleno centro, la basura se amontona (bueno, no se amontona, la amontonamos), dando una pésima imagen de la ciudad, sobre todo a los visitantes, pues parece que los locales ya nos acostumbramos a vivir entre desperdicios.

Por el lado de la autoridad, es necesaria una campaña de sensibilización (si es que saben qué diablos significa “sensibilizar”). Cuando digo campaña no me refiero a repartir folletitos o pagar comerciales insulsos en la radio. Eso, ya nos dimos cuenta, no funciona. Es necesario explicar a la gente (y aquí radica lo más difícil, por eso, dependerá del ingenio e impacto de tal campaña) sobre la necesidad de reducir los desechos. Hacerle ver que no solo se armoniza la ciudad donde vivimos, sino que también, se reducen riesgos para la temporada de lluvias.

Ahora bien, la autoridad debe aplicar el reglamento y comenzar a sancionar (pero sancionar de a deveras) a quienes tiren basura en sitios donde no se permite. El solapamiento de infractores solo permite que la gente siga tirando. “No me hacen nada”, dirán.

La separación de desechos es otra medida que ni siquiera ha pasado por la mente de nuestras autoridades. “Para qué separamos si en el basurero se revuelve”, piensan los chichos del ayuntamiento. Y en efecto, allá todo se hace un revoltijo. Pero no por nuestra culpa, sino porque las autoridades han olvidado que hasta en los basureros públicos debe existir orden. Al no haber organización, el basurero se convierte en un vil tiradero (como en de las colonias, pero en grande), que además de contaminar (y mucho), genera ganancias económicas solo a unos cuantos.

Mientras autoridades y ciudadanos sigamos viendo a la basura como un tema del que se habla en secreto o un asunto que solo compete a una de las partes, el problema seguirá ahí, en cada esquina y en cada calle.

El tuit

@juansinatra: Nunca entendí por qué todo el gabinete tenga que asistir a un evento del presidente. ¿Qué no tienen muchas cosas qué hacer?

@balapodrida

0 468

Si no es la gente ¿quién?

Paul Medrano

Tuvo que ser la gente la que finalmente le dio una manita de gato al

Paseo del Pescador. No podía ser de otro modo.

Gobiernos fueron y vinieron y el andador se fue cayendo ante nuestros

ojos. Los vecinos de La Madera se dieron cuenta de que si no eran

ellos, no sería nadie. Por eso, comenzaron con los trabajos de

remodelación. Se restauraron las partes caídas, se puso una nueva

cuerda de protección y se pintó. El resultado, pese a que la

rehabilitación no integral, es espectacular.

Como siempre ocurre, ya que los vecinos llevaban avanzada una buena

parte de la obra (algunos afirman que reconstruyeron más de la mitad),

¡Oh sorpresa!, llegó el ayuntamiento a apersonarse y terminó la

rehabilitación. Es obvio que la autoridad hizo su aparición (luego de

al menos dos sexenios de no invertirle un peso) nomás para pararse el

cuello. Porque mientras nadie tomaba la iniciativa, el Paseo del

Pescador fue una ruina. Fue una ruta peligrosa de la cual nadie se

hizo responsable. Desde este espacio nos cansamos de señalar lo triste

que resultaba la pérdida de un andador tan singular. Incluso, cuando

se le preguntó a la autoridad competente de cuándo lo arreglarían, su

respuesta siempre fue la misma: “no hay dinero”.

Aquí conviene preguntarse si la solución a los problemas de la ciudad

solo es la iniciativa vecinal. Es decir, ¿Solo atenderán nuestra

petición para rehabilitar las calles hasta que nosotros mismos

salgamos a bachear? ¿Limpiarán la laguna hasta que la gente empiece a

sacar la mierda a cubetazos?

Ahora bien, esta rehabilitación no durará mucho. Pronto vendrá la

época de lluvias y huracanes. Quizá terminemos el año con un paseo

igual que antes. O incluso peor. Por eso, urge que a la voz de ya, se

programe un presupuesto para una rehabilitación total. No es posible

que una ciudad que se presume como destino turístico de clase mundial,

viva al día, en términos de espacios públicos. Neta que no.

Mira, mamá, sin árboles

Debe existir un punto medio entre realizar obra pública y seguir

teniendo árboles. No puede ser que a cada construcción que realizan

los gobiernos municipales, implique tumbarlos. Y esto no empezó con

Gustavo García Bello. No. Hubo talas en la administración de Eric

Fernández, en la Alejandro Bravo y en la de Silvano Blanco. Pareciera

que el progreso está enfrentado a muerte con la vida vegetal. Y digo

pareciera, porque si uno echa un ojo al Internet, a lo largo del

mundo, los espacios públicos más bonitos, tienen árboles.

Entonces, algo estamos haciendo mal en Zihuatanejo. Porque resulta

que, nomás se realiza una obra y empieza la tirazón de árboles. Y lo

mismo tumban pequeños que muy altos. No importa la especie, ni la

antigüedad. Se han talado en plazas, parques, calles. La idea de que

un árbol “estorba”, tan arraigada en nuestra cultura, debe cambiar,

antes de que la ciudad se convierta en un pedazo de cemento.

Ahora bien, Ecología municipal está al pendiente cuando un ciudadano

corta un árbol en propiedad privada. Pero no dice nada cuando es el

propio gobierno tumba enormes árboles. Entonces, así no llegaremos a

ningún lado. O bueno, sí, llegaremos a ser un desierto.

¿Y a dónde está el carnaval?

Se acerca la fecha de lo que pudo haber sido la tradición más

importante de la ciudad. Pero no lo fue.

Y no, no hablamos de la Carpa. Sino del carnaval.

Me cuentan lo oriundos de Zihuatanejo que hace muchos años, el

carnaval era la festividad más importante de la región. Participaban

lo mismo pobres que ricos. Autoridades y ciudadanos.

Sin embargo, en algún punto de la transición del Zihua pueblo a la

Zihua ciudad, el carnaval se perdió. Y cuando digo “se perdió”, hablo

en términos de identidad cultural (por si alguna “autoridad” intenta

presumirnos “su” remedo de verbena). De ser la fiesta más esperada del

año, pasó a convertirse en meros intentos de feria patronal (con

perdón de las ferias patronales). De ser una fecha en donde la gente

convivía y fortalecía la personalidad costeña (algo, por cierto,

ninguna autoridad ha atendido, o cuando menos, analizado), pasó al

olvido, hasta el punto de que, actualmente, la gente no tiene bien

claro cuál es la fecha exacta del carnaval.

Lo que veremos en los próximos días y que intentarán vendernos como

carnaval, solo será un vil festivalito improvisado para justificar el

gasto de ciertos recursos (propondría que mejor nos inviten a todos a

la Carpa y san se acabó). Pero no, señores. Para el fortalecimiento de

la identidad costeña no basta con un puñado de cargos en una inútil

oficina como la Casa de la Cultura; tampoco basta una regiduría de

Cultura y espectáculos que, generalmente, ocupa una persona que ni

siquiera sabe definir “cultura”; no es suficiente un programa

populachero que más parece feria de barrio. Hace falta, para empezar,

una introspección sobre el tema para saber porqué lo perdimos y

empezar a buscar estrategias para recuperarlo. Pero ahí está el

problema: la reflexión es precisamente de lo que carece la fauna

política.

El tuit

 

 

 

@beco: Duración de unas chelas “leves” según edad:

18: 5 horas

23: 62 horas

27: 62 horas (o lunes a la entrada al trabajo)

34: 3 horas

39: 1 hora

 

@balapodrida

0 497

Paul Medrano

‘Ora sí…

Ahora sí la gente está indignada por las reformas. Ahora sí siente el desprecio del gobierno. Ahora sí quiere salir a protestar. Ahora sí, pero mientras, mientras votaron por un partido que ha engañado una y otra vez, desde hace 87 años; mientras, aplaudieron el anuncio de las reformas estructurales; mientras, descalificaron hasta el cansancio los bloqueos del magisterio, de los médicos, de los empresarios, pese a que les advirtieron que en algún momento las reformas también le pegarían a la gente. Y dijera mi compadre Reynaldito: se los dije.

Protestita de partidito

Las protestas del PRD son patadas de ahogado. Las dizque manifestaciones contra el gasolinazo son una burla al sentido común. Y cómo puede ser de otro modo, si fueron ellos los que primero aplaudieron el Pacto por México y luego alzaron la manita para consumar las reformas: laboral, hacendaria, educativa y energética.

Sí, fueron ellos (ellos junto con otra partida de canallas). No lo nieguen. Al menos tengan el suficiente valor para sostenerlo. Al menos.

El PRD se puso de tapete ante Peña Nieto y ahora pretende sacudirse el lodo. Pero la suerte del sol azteca ya está echada. De ser la segunda fuerza política del país, pasará a ser un simple satélite. Un partidito.

Y con dirigentes como Armando Espinoza Pastrana el fin del PRD está más cerca que nunca. No hay que olvidar que Espinoza Pastrana solo se ha enriquecido a cambio de servir de tapadera del alcalde Gustavo García Bello. Esto lo sabe medio Zihua, por eso ningún ciudadano de bien ha acudido a sus convocatorias para protestar. Por eso, echaron a los perredistas de las protestas civiles. Nadie quiere nada con el PRD, y con este alcalde, con este dirigente, menos.

Espinoza Pastrana no se ha percatado que vive en el siglo 21. Pretende que le creamos que el PRD no votó a favor del gasolinazo, cuando en línea se puede consultar el acta legislativa, en donde se especifica quién votó a favor, en contra, o de forma marrullera, se ausentó de la sesión (que es lo mismo que votar a favor).

Este dirigentito ya había dado muestras de su lambisconeo, aunque le molesta que se lo señalen: cuando Despertar de la Costa evidenció su algarabía por el regreso político de Ángel Aguirre. Espinoza Pastrana se indignó y acusó a los editores de tergiversar sus palabras: “Los partidos políticos… tienen sus puertas abiertas. A nadie se le puede quitar el derecho de participar”. Como si eso no fuera aplaudir.

Si hubiera manifestado una indignación similar ante las tropelías del alcalde, ante los casos de nepotismo en el municipio o cuando menos una postura medianamente cuerda ante el papel que jugaron los diputados de su partido, entonces sí, quizá, le creeríamos que está molesto por el gasolinazo.

Pero nada de eso ocurrió. Y en vez de eso, tenemos un gris dirigente de un partido agonizante que ya no sabe de qué manera atraer simpatías, en vez de eso nos queda un tipo sin credibilidad que pretende hacernos creer que está molesto por algo que no le molestó anteriormente. Mediocre.

Se nos paró, el taxi, se nos paró

El gremio transportista siempre ha despertado sospechas.

Y las sospechas resultaron ciertas.

Se trata de uno de los grupos más ambiciosos y oscuros de este país. Siempre se han movido por sus intereses y nada más. Una vez que obtienen su cometido, vuelven a ser los mansos corderitos. Siempre han sido así.

Que vinieran con el cuento de “Fuera Peña” y “No al gasolinazo” me resultó ofensivo, porque en campaña vi decenas de anuncios a favor de Peña Nieto en urvans, micros y taxis. Además, hay que recordar que los transportistas suelen estar en primera fila en los mítines políticos en no pocos casos, actúan como grupos de choque. Son hábiles negociadores a su favor. Y eso es justo lo que ayer ocurrió.

Luego de 12 horas de mantener detenida la ciudad y de que empezábamos a creer en su solidaridad con la población, negociaron con autoridades estatales y ¡Pum! Se acabó la protesta como por arte de magia.

Los dirigentes ordenaron levantar la manifestación pese a que habían advertido que sería “indefinido”, pero sobre todo, pese a que la policía estatal arremetió contra algunos de sus miembros. Ayer por la noche, luego del zafarrancho, algunos choferes manifestaron su disposición a mantener el paro, pero los dirigentes, quienes ya habían negociado con autoridades, dijeron que no, que desde la noche del lunes se reanudaba el servicio y así fue.

El martes la ciudad lució como si nada. Micros, taxis y urvans ya borraron el “Fuera Peña” de sus vehículos. Ya se les olvidó la apedreada de policías. Pues como dije líneas arriba, ya negociaron. Y luego de la negociación, el mundo puede seguir rodando.

El tuit

@EldosSiete: Me caga la gente que dice: “Ya me pondré las pilas para hacer algo bien”. Chucky no traía pilas y mató como a 20 personas en una noche.

@balapodrida

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Los esbirros

Paul Medrano

Lo del gasolinazo es una mentada de madre. En nuestra cara. Así, con todas sus letras.

Si bien es responsabilidad del ignoto presidente Enrique Peña Nieto, contó con la complicidad de la Cámara de Diputados y la de senadores, quienes a manera de testaferros avalaron y consumaron esta infamia.

No debemos olvidar que los responsables del cobarde incremento a la gasolina y ahora a la luz, tienen nombre y apellido. Peña Nieto y un compacto círculo priísta maquinaron esta ofensa. Pero también hubo otros cómplices que ayudaron a concretar esta puñalada. Como somos proclives a no enfocar nuestro enojo, a continuación transcribo los nombres y partido de estos compinches, les comparto la lista los diputados federales por Guerrero que avalaron el incremento de 20% al precio de los combustibles. Acuérdese de quiénes son, porque muy pronto los veremos por acá, justificando su bajeza, rogando nuestro voto y es ahí donde podemos devolverles esta mentada de madre.

PRI

Julieta Fernández Márquez, esposa de Manuel Añorve, que es quien da voz a esta oscura marioneta priísta.

Salomón Majul González, ex alcalde de Taxco, señalado de posibles vínculos con el crimen organizado. Una perita en dulce.

Verónica Muñoz Parra, política reciclada del clan renejuarista, ha sido de todo (diputada local, senadora, funcionaria y dos kilómetros de etcétera) y no ha hecho casi nada. Típica levantadedos.

Silvia Rivera Carbajal, de los resabios del grupo Figueroa y sin ninguna experiencia en lides legislativas. Un verdadero ejemplo para las juventudes del tricolor: cobrar un dineral sin estar capacitado.

Ricardo Taja Ramírez, uno de los alumnos más avanzados de la Universidad Manuel Añorve, es decir, futuro hampón de la política acapulqueña y quizá, hasta cacique de la región.

Beatriz Vélez Núñez, es como nuestra Elba Esther Gordillo, pero del sindicato de Salud en Guerrero.

PRD

Ricardo Barrientos Ríos, fuera de San Jerónimo, nadie sabe mucho de él. En Zihuatanejo lo conocemos como “el que le ganó a Eric Fernández”, o sea, es el diputado de nuestro distrito. Habrá que organizarle un recibimiento a su medida.

Lluvia Flores Sonduk, plurinominal, del grupo de Víctor Aguirre, o sea, de lo peorcito del sol azteca. Una prueba de que para diputado no se estudia, sino todo lo contrario.

David Jiménez Rumbo, otro plurinominal, con maestría en el chapulineo y el arribismo, es de los alumnos más avanzados que dejó el Chavarrismo, aunque actualmente es un apestado, tanto, que tuvo que obtener una pluri por Michoacán. Es hermano de Ana Lilia, la ex rebelde regidora azuetense.

Victoriano Wences Real, perredista con piel del PT. Ex alcalde de Tlapa y ex diputado local, acusado de discriminar indígenas y millonarios adeudos que dejó en su municipio.

PVEM

Arturo Álvarez Angli. Dizque del Partido Verde, aunque siempre atento al PRI o a quien le convenga. Su último logro, acompañar a Ángel Aguirre en su malogrado regreso político.

Movimiento Ciudadano

Marbella Toledo Ibarra, también pluri, pero esta, obsequiada por Walton y su red de consecionarias.

PAN

Guadalupe González Suástegui, otra plurinominal. Es de las fuerzas básicas del PAN en Guerrero y quizá, nunca sepamos más de ella. Una prueba más de que las pruris deben desaparecer.

Mención honorífica para el ex gobernador René Juárez, quien antes de brincar a la Segob, defendió a capa y espada la reforma energética. Además, meneó los hilos para que “sus diputados” alzaran la manita a favor del gasolinazo. Como es parte del triunvirato que gobierna Guerrero, no va a tardar en venir a buscar algún cargo. Y ahí vendrá la nuestra.

El tuit

@carlosbravoreg: ¿No saliste cuando las protestas por los 43 de Iguala, pero ahora sales a protestar por el gasolinazo? Felicidades, eres parte del problema.

@balapodrida

Noticias al azar

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