Sábado, noviembre 25, 2017
SOS COSTA GRANDE

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Están matando a nuestras mujeres, a nuestras hijas, madres, esposas. Sobre todo las más jóvenes están demasiado vulnerables ante la oleada de violencia desatada no sólo por grupos criminales, hay que reconocerlo, sino por gente cercana a ellas, individuos ya enajenados y cebados en la violencia que en nuestra historia como entidad es sempiterna -Guerrero siempre ha sido violento-, pero que de 12 años a la fecha comenzó a rebasar todos los límites posibles, en el marco de una guerra ficticia, que está lejos de terminar y que cada vez se enreda más.

A estas alturas, ya no se sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos, porque ya están junto con pegado.

La muerte de una niña en Chilapa, el martes 21 de noviembre, es por donde se le vea un crimen de odio. Demuestra no sólo que hay una estrategia fallida de seguridad, sino que el gobierno mismo está rebasado. Que en Chilapa hay un estado de excepción impuesto por bandas criminales, y que el gobierno está atado de manos, cayendo en una simulación igualmente criminal a la de los grupos delincuenciales, pues en esta materia es tan criminal matar, como dejar matar, teniendo el imperio de la ley en la mano.

Diana Paulina primero fue secuestrada pero no para efectos de recompensa, pues sólo pidieron 10 mil pesos por liberarla, según gente allegada a la familia. El dinero se pagó, pero la niña ya no volvió a su hogar. Los feminicidas la dejaron tirada a bordo de una carretera de la montaña baja, tan cerca y tan lejos a la vez de su hogar, como mudo testigo de lo que está sucediendo en Guerrero y que, desde luego, las autoridades tratan de acallar por todos los medios.

¿Cómo justificar el crimen de una niña, sin el consabido discurso de que andaba metida en cosas turbias que se esgrime cuando se trata de la muerte de mujeres adultas?

Simplemente no se puede justificar, y por eso el nerviosismo. Recurrentemente, policías y MPs argumentan que no se trata de feminicidios los casos de mujeres asesinadas en Guerrero, porque para tipificar este delito tendrían que ser personas allegadas a la víctima los involucrados.

Pero no es así. El femicidio es un crimen de odio contra la mujer, en primer lugar, que no se expresa únicamente matándolas, sino que hay todo un bagaje histórico del victimario, de machismo, de violencia, de hogares desintegrados, drogadicción, adicción sexual, etcétera, que los lleva a destruir a las mujeres, por indefensas. Porque si estos sujetos supieran que ellas les iban a contestar al mismo nivel, no las matarían, o las matarían de otra manera, quizás en una emboscada, o a traición.

Entonces, el femicidio se perpetra en contra de la mujer, por odio al género, pero también por indefensión; no en balde es uno de los grupos tipificados como “vulnerables”.

Vayamos también al caso de las ancianas, que tampoco andan en cosas turbias, pero que igual mueren a golpes, a balazos, pero no a manos de sus allegados, sino de sujetos enfermos que andan como verdaderos depredadores.

En el caso de Chilapa, increíble pero cierto, el municipio que es en este momento el más violento del país, ni siquiera fue incluido en la alerta de género. Por cierto, sólo 8 de los 81 municipios de la entidad tienen esta etiqueta, por ser los de mayor número de muertes de mujeres, pero dado que estas aumentan y no precisamente en los municipios alertados, la declaratoria se invalida por sí sola y obliga a revisar el problema y a ampliar la alerta.

Pese a este problemón, que amenaza con crecer, el gobierno estatal etiquetó solamente 3 millones de pesos para el combate a la violencia, contra los 9 millones que se destinarán para el festival de la Nao en Acapulco.

Mientras sigan estos criterios politiqueros, que no se lamenten los gobernantes porque el pueblo se indigna ante cada mujer asesinada.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Es casi fin de año y se percibe un gran desaliento entre la gente. Lejos estamos de ese ambiente festivo navideño de otros años. ¿Por qué? Primero, porque ha sido un año sumamente difícil en todos los aspectos: seguridad, crisis, planes truncos, cierre de empresas, pérdida de empleos, estancamiento económico y tragedias. Segundo, porque las expectativas de crecimiento son prácticamente nulas para 2018, año en que, además, viviremos lo que será la madre de todas las batallas en el aspecto electoral.

Nada favorece en este momento al PRI-Gobierno para ganar la elección que viene. Sin embargo, el presidente y su partido hacen cuentas alegres. Podemos apostar que harán todo lo que esté a su alcance -aún mayores crímenes-, para perpetuarse en el poder. O, de plano, elegir al que les ayude a continuar con sus privilegios.

¿Qué haremos nosotros los ciudadanos? Tenemos dos alternativas: dejar que nos vuelvan a seducir con promesas vanas de empleo, paz, orden, cero corrupción, etcétera, o elegir, quizá por primera vez en nuestra historia, de manera consciente y apostar por un proyecto que es viable en nuestro país, digan lo que digan los poderosos y adinerados. México es un país con grandes recursos. Tantos, que hemos sobrevivido eras de saqueo, muerte y corrupción, y aún seguimos produciendo para ellos. Si en la Conquista fue el oro y la plata, así como nuestros cultivos exóticos lo que alimentó al colonialismo; en la era independentista fue la inestabilidad social y política, sumada a la venta de más de la mitad de nuestro territorio por un sujeto (en realidad era una gavilla de ellos), que hoy es considerado en la historia como “traidor”. Nos preguntamos cuántos traidores como López de Santa Ana hay en este país desde entonces. Cien años después vino la Revolución, la cual fue un engaño de los Estados Unidos, que en realidad querían cerrar el ciclo de la influencia británica y francesa sobre México, para ejercerla ellos. Desde entonces, muchas cosas han pasado: magnicicios, una guerra religiosa, guerrillas diversas, alzamientos sindicalistas, la construcción de un sistema político basado en la actividad de partidos, aunque en realidad era uno solo y los demás eran comparsas, hasta entrar en los años 90 a la era democrática, que para nosotros aún está en pañales y, si se quiere, ni siquiera nació. Fue abortada por el intervencionismo oficial y de las élites.

El año 2000 nos sorprendió con la alternancia en el poder, pero pactada. No fue por la izquierda, como se venía luchando, fue por la derecha y gracias a un pacto de las élites. La era panista sirvió para más de lo mismo. Luego se reinventó eso de “el nuevo PRI”, y nos fue peor. En esta era llegaron los herederos de los próceres revolucionarios en tercera o cuarta generación. Los nietos y bisnietos del viejo PRI, así como los arrimados y maleteros, y uno que otro coladito, como “el apestosito” de Veracruz, Javier Duarte, a quien un ex gobernador el hizo el favor de adoptarlo cuando su padre murió, sin saber que le traspasaría a los veracruzanos una herencia maldita. En la cárcel, Duarte afirma que se está “mordiendo un huevo”, para no hablar acerca de sus cómplices todavía en el gobierno, así como del actual gobernador, el panista Miguel Ángel Yunes Linares.

Ahora el PAN y el PRD nos dicen que se aliaron entre ellos, en un Frente Ciudadano por México, para sacar al PRI de Los Pinos. Mienten descaradamente, porque, primero, ellos lo metieron. Segundo, ellos le ayudaron a consumar las reformas que nos dejaron en cueros. En realidad, panistas y perredistas, ahora ayudados por el corrupto ex priísta y ahora emecista, Dante Delgado Rannauro, van por las riquezas entregadas a la iniciativa privada; ya hicieron el trabajo sucio, a través del Pacto por México (que no se olvida), y lo que sigue es disfrutar las ganancias. ¿Y el pueblo, apá? ¿Cuál pueblo? Para los saqueadores de la clase política eso no existe.

Por ejemplo, de 2000 a la fecha las gasolinas han subido cuatro veces más que el salario mínimo. Hace dos días nos hicieron el favor de incrementar el salario mínimo ¡8 pesotes! ¿Qué se hace con un incremento de 8 pesos?

Alfonso Bouzas Ortiz, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, en 17 años, el salario ha aumentado 16 por ciento. En contra parte, la canasta básica ha subido 30 por ciento, y las gasolinas ¡67.21%!

La verdad es que las élites nos tienen en una criminal contención salarial desde los años 80, reduciendo nuestras expectativas de desarrollo, convirtiendo en ninis a nuestros hijos, enviando a nuestras mujeres a la calle a buscar un sueldo para ayudar con los gastos, etcétera. ¿Qué será de este país si nos volvemos a equivocar?

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Los diputados locales están muy de acuerdo con el llamado del gobernador Héctor Astudillo Flores, para que asignen más recursos al rubro de seguridad, ahora que analicen y le metan mano al presupuesto de egresos para 2018.

Recordemos que si de algo se quejaron el secretario de Seguridad, Educación y Salud, fue precisamente de un presupuesto insuficiente para afrontar todas las necesidades de sus áreas.

Sin embargo, no hay para todo. Porque si bien el presupuesto de Guerrero aumentó 4 mil millones de pesos, también tiene nuevas necesidades, sobre todo las obras de reconstrucción en la zona damnificada por el sismo del 19 de septiembre. Y aunque los diputados federales consiguieron un paquete extra para esta tarea, sumados a lo del Fonden, se antoja que la evaluación de los daños sigue siendo mayor a los recursos disponibles. Y esto sucede no sólo en Guerrero, sino también a nivel federal.

Sin embargo, dada la escasez de recursos, asignar más dinero al rubro de seguridad, implicará quitárselo a otra área, donde también nada es suficiente.

Y ese es el dilema que enfrentarán los diputados locales, sobre todo los del PRI, quienes tendrán que usar su mayoría calificada para cumplir con las expectativas del gobernador, quien ha pedido personalmente que se reconsidere el techo presupuestal para seguridad, a fin de atender la emergencia que se tiene, sobre todo, en la zona Centro, Montaña Baja y Montaña Alta, sin descuidar Acapulco, Zona Norte, Costa Grande y Tierra Caliente.

Y es que la violencia está tomando áreas otrora relativamente pacíficas. La Montaña Alta, por ejemplo, colindante con Puebla y Oaxaca, está que arde. El hallazgo de cinco cadáveres calcinados en Olinalá, miembros todos de una misma familia del estado de Morelos, es escalofriante. Lo peor es que esta zona embona naturalmente con la Costa Chica, región que es la única del estado en donde todavía se respira cierta paz, esto gracias a la Policía Comunitaria y a la labor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias. Pero de no contener la ola delictiva, aún la capacidad de los pueblos organizados para autoprocurarse justicia y seguridad desde hace 21 años, quedará hecha añicos. De hecho, ya hay quejas al respecto, porque por falta de armamento, vehículos y recursos, la capacidad de la CRAC-PC para ser el muro de contención entre la Montaña y Costa Chica, está resquebrajándose, y ya se han registrado graves homicidios en San Luis Acatlán, por ejemplo.

Por lo tanto, urge que los diputados tomen una decisión integral: que sí incrementen el presupuesto del rubro de seguridad pública, pero que a la par exijan resultados. También, que incluyan un financiamiento especial para la CRAC-PC, a fin de que esta organización pueda hacer frente a la ola de violencia que está deslizándose hacia Costa Chica, usando la carretera Tlapa-Marquelia.

Se observa que los grupos delictivos que tienen bloqueado el paso hacia Acapulco por la acción de la UPOEG en el valle del Ocotito, y por la zona de Tierra Colorada-Ayutla-Cruz Grande, están buscando otro punto de salida hacia las costas, y lo harán por la Costa Chica, sea vía San Luis Acatlán, o vía Tlacoachistlahuaca, pasando por Ometepec, donde afortunadamente también hay presencia de grupos de comunitarios.

Decidir un esquema de seguridad sin tomar en cuenta a las policías comunitarias originales, será condenar a los pueblos tlapanecos y mixtecos de la Costa-Montaña, a una sangría nunca antes vista.

Urge, además, que antes de meterse a los asuntos electorales, los diputados definan el contenido de la Ley 701, por que ha trascendido que a los pueblos indígenas les reconocerán solamente algunos derechos que tienen que ver con la cultura y organización política, pero no para prodigarse seguridad.

En este tenor, el gobierno debe ser completamente honesto, de si puede o no contener la ola de violencia que oscurecería el pueblo del corredor Montaña-Costa Chica, sin la Policía Comunitaria. Si no puede, o no quiere, que los deje como están.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Estamos, literalmente, en el “buen fin” de sexenio. El año de Hidalgo, donde es endejo el que deje algo. La alta burocracia de este país, donde el pobrerío es mayoría, ya está sobre los aguinaldos jugosos y bonos sexenales millonarios, causando una tremenda indignación entre la población, que ni siquiera sabe si tendrá cena de navidad.

Pero es necesario que así suceda, porque de otro modo al presidente de la República no le salen los planes. Es necesario embarrarle las manos a los senadores y diputados, para que sigan retrasando, por ejemplo, el nombramiento del fiscal anticorrupción y el nuevo fiscal general de la República. Esto a su vez retrasa la revisión de los delitos derivados de la corrupción, debidamente registrados en un catálogo; y, por lo tanto, al no haber un delito tipificado, tampoco hay delincuente, aunque en el país siga la robadera y las contralorías sigan encontrando faltantes por doquier.

En Guerrero, por ejemplo, los ayuntamientos tienen adeudos ante el ISSSPEG por casi 500 millones de pesos. Es la cantidad que los ladrones alcaldes le han robado a los trabajadores, a quienes les descuentan sus aportaciones pero no las entregan al organismo de seguridad social.

Y si nos vamos a los robos que han cometido del Impuesto Sobre la Renta, que también les descuentan a los trabajadores, pero no los declaran ante el Sistema de Administración Tributaria, sabríamos que todos sin excepción ya deberían estar en la cárcel, porque están haciendo un robo descarado de recursos. Vamos, ni siquiera se trata de que lo usaron para otros asuntos, porque este dinero no es una partida oficial propiamente, sino que es producto de descuentos directos al sueldo de los trabajadores. Y como dice el comercial, al que roba, hay que llamarlo ladrón, porque no tiene otro apellido.

Los 81 alcaldes están en esta condición, y para colmo anhelan la reelección. A más de alguno se le va a conceder ese sueño, pero para los demás podría resultar en pesadilla, si es que el gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, se decide de una vez por todas a echar a andar el sistema estatal anticorrupción, avanzando en paralelo con la Federación en este tema.

De hecho, el pasado viernes, al asistir a un evento relacionado con la corrupción y la rendición de cuentas, el mandatario advirtió que tuvieran cuidado con el manejo de las cuentas públicas, porque la rendición de cuentas “no es un juego”. El que tenga oídos, que oiga.

Al respecto, en su comparecencia ante los diputados, el secretario de la Contraloría, Mario Ramos del Carmen, informó que en enero se echará a andar el sistema estatal anticorrupción, incrementándose la fiscalización de los dineros públicos.

De entrada, Ramos del Carmen indicó que se han sancionado a 19 servidores públicos y dos ex secretarios, por observaciones y omisión en la entrega de su informe de transparencia. Esto es algo novedoso de verdad, porque en las administraciones estatales anteriores, jamás de los jamases (Chimoltrufia dixit), escuchábamos de estas cosas.

Veamos parte del informe: En dos años de gobierno se han aplicado 129 auditorías y detectado 618 observaciones por casi 6 mil 630 millones de pesos. ¡Wow! Las instituciones observadas fueron Obras Públicas y Ordenamiento Territorial, Finanzas, Comisión de Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (Capaseg), Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (Cicaeg), Instituto Guerrerense de Infraestructura Física y Educativa (Igife), además de Protección Civil, Seguro Popular y la Secretaría de Cultura.

Para los que decían que Astudillo estaba cruzado de brazos, ahí tienen. Difícilmente sus secretarios le pisan la sombra, como sucedió con el interino Rogelio Ortega, o como cuando gobernó Ángel Aguirre Rivero, que dicen que les ponía cuotas a sus subalternos para que le arrimaran dinero ya libre de polvo y paja. No sólo les impedía robar, sino que les pedía que los incitaba a hacerlo, siempre y cuando le tocara su parte. ¿Qué tal?

También iniciaron 517 procedimientos de responsabilidad administrativa a funcionarios y ex funcionarios, de los cuales 477 resolvieron; es decir, la mayoría; 19 de ellas con sanciones y al resto se les otorgó el beneficio de excepción de sanción por única ocasión.

Esperemos que la siguiente que sean atrapados con las manos en la masa, actúen, porque eso de “beneficio de excepción”, suena a contubernio. ¿Entonces para qué desgastar a los auditores rastreando el dinero desviado, si les van a perdonar la multa?

Concluyo esta disertación con la noticia de que los 128 senadores tendrán un bono por fin de sexenio de ¡2.4 millones de pesos! Es decir, 307 millones 200 mil pesos. ¿Cuántas casas de damnificados se construirían con ese recurso?

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Durante su comparecencia ante diputados locales, con motivo de la glosa del segundo informe de Héctor Astudillo Flores, de los secretarios de despacho, salieron muchas cosas a relucir, se hicieron algunos anuncios importantes, y se tuvieron que reconocer los rezagos en todas las áreas, algunos de los cuales son gravísimos, como los reportados en Seguridad y Salud, dos de las áreas fundamentales de toda sociedad, porque se nos reveló que somos no sólo un pueblo violentado y sin esperanza, sino también un pueblo enfermo y pobre en extremo. Terrible la realidad de los guerrerenses, de verdad. Y lo peor es que la esperanza de mejorar no llega, y menos cuando se nos dice siempre que “no hay dinero”, menos ahora que a Peña Nieto se le murió la gallina de los huevos de oro.

El secretario de Finanzas y Administración del gobierno del estado, Héctor Apreza Patrón, dijo que se enfrenta una deuda real de 2 mil 141 millones de pesos, sin contar los déficits de cada área que se acumulan cada mes.

Debemos distinguir entonces entre deudas y déficit. Lo primero implica pasivos del gobierno, que se deben ir pagando de manera paulatina, cubriendo también los réditos correspondientes.

De acuerdo con Apreza Patrón, el gobierno de Astudillo ha logrado una reducción de apenas 9 por ciento de la deuda heredada; es decir, que era de 2 mil 376.4 millones de pesos, y se redujo a 2 mil 21.6 millones.

Sin embargo, lo más grave para el gobierno son los déficits en las áreas de Educación y Salud, que suman 19 mil millones de pesos hasta ahora.

Dado que la información de las comparecencias fue filtrada a través de diversos medios, no se abunda acerca del déficit, pero entendemos que se trata de sueldos que el gobierno debe cubrir tomando dinero de otras partidas.

En el caso de Educación, esto se debe a que hay todavía unas 7 mil plazas que la Federación no ha centralizado. Pero en el caso de Salud, se debe a factores diversos, pero sobre todo por una nómina inflada que absorbe la mayor parte de los recursos destinados al sector, aún los etiquetados para medicinas y abasto en general.

Esto es grave de verdad, porque en tanto la Federación no haga con el sector salud lo mismo que hizo en educación, el gobierno seguirá en picada, y los gobernadores tapando un agujero para destapar otro.

En estas áreas de Educación y Salud estamos perdiendo por partida doble. Por un lado, porque se toma dinero de otros programas de inversión y apoyo para cumplir compromisos de sueldos. Por otro, porque no sólo no se cubre con el gasto cotidiano, sino que mucho menos se cubren los rezagos que se van acumulando, al grado de que podemos decir que estamos ante una crisis real en hospitales y clínicas del sector salud, que no tarda en estallar.

De hecho, durante la comparecencia del titular de Salud, Carlos de la Peña Pintos, médicos de la zona centro acudieron al Congreso local para manifestarse en contra de las condiciones en las que laboran, y para desmentir al funcionario.

De la Peña fue al único secretario de despacho al que le hicieron bullying (Peña Nieto dixit), por mentir acerca de las condiciones del sector, que se distingue por un pobre abasto de medicinas, reactivos, materiales de curación y, desde luego, equipamiento.

El secretario reconoció que necesita 1000 millones de pesos para abastecer y equipar a todos los hospitales del estado. Es decir, no hay dinero porque el que etiquetan los diputados no alcanza. Esperemos que con estas comparecencias los legisladores dejen de pensar en términos electoreros y etiquetar los recursos de nuestro presupuesto a rubros que realmente lo requieran.

Lo que vimos durante la comparecencia de Carlos de la Peña Pintos no tarda en repetirse en otras regiones, porque la gente está también clamando por mejoras en el servicio, mientras los médicos y enfermeras acumulan quejas ante Derechos Humanos.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Desde su prisión, el ex gobernador Javier Duarte diría: “Me estoy mordiendo un güevo para no hablar”, frase que queda desde hoy en el archivero de las frases célebres del sexenio peñanietista. Y con eso que ahora los políticos han trastocado todo, y puesto todo al revés, llamando bueno a lo malo, y malo a lo bueno (¿han oído eso de que un político pobre, es un pobre político?), deseo que este espacio siga siendo amplio, plural y generoso en cuanto a la diversidad de temas a tratar, sin tener que modernos “un güevo” para evitar decir algo. Jojojo.

Por otra parte, el disléxico presidente de México, Enrique Peña Nieto, recién acusó a la sociedad de hacerle bullying por las críticas al fracaso en su política de seguridad. Hágame usted el fabrón cabor, mi amable lector. Y como el bullying es un delito de violencia, Dios nos libre de estos deschavetados políticos, que pululan a lo largo y ancho del país, y que son como las ollas de Chantata, feas y sentidas del asiento, de modo que con un pequeño toque se quebrantan y dejan fluir líquidos y basofia. Bueno, cualquier parecido con la realidad es ciencia ficción.

Con todo, aprovechando que hablar y opinar es la función de este espacio -donde debemos reconocer que muchas veces nos hemos tenido que morder uno y la mitad del otro-, hablemos de esa cosa inmunda en que se han convertido los depósitos de cadáveres de Servicio Médico Forense del estado, sobre todo en Chilpancingo, donde los trabajadores ya de plano se quejaron y pararon labores porque les resulta imposible mantenerse en un espacio donde huele a cadáveres podridos.

Para alguien que no ha olido un cadáver humano en proceso de putrefacción, esto es inimaginable. Es peor que oler a cualquier otro animal. La pudrición del cuerpo humano es con mucho más penetrante, y se pega por días en el olfato. ¿Cuál es la razón? No lo sé de cierto; debe ser, sin embargo, por los fluidos y las emociones que emanan de nosotros aún después de muertos, así como lo acumulado en las vísceras.

Y si consideramos que al Semefo llegan no sólo cadáveres frescos, sino también otros hallados por días en los tiraderos de la muerte (que son muchos en esta entidad), pues ya podremos entender qué cosa respiran los forenses y los empleados administrativos.

A propósito de esta fea y mal oliente realidad, el secretario de Salud reportó ayer ante los diputados locales, que la acumulación de cadáveres se debe a que ahora ya no se desechan tan rápido como antes, porque por ley se les debe someter primero a pruebas de identificación. Además, tampoco se les puede enviar sin más a la fosa común, porque ahora la inhumación es individual. De suerte que si alguien los busca y son identificados mediante las pruebas fechadas en los respectivos expedientes, entonces se puede ir a la cripta y entregarlo.

Esto se determinó a raíz de los escándalos de Morelos y Veracruz, donde los gobernadores mandaron a enviar a las fosas comunes cadáveres sin identificar, incluso mezclados unos con otros. Y fue una decisión de la Corte la que obligó a abrir esos agujeros dantescos, provocando el horror del pueblo, ya que había en bolsas restos mezclados de diversas personas que habían sido halladas descuartizadas, así como de hombres, mujeres y niños.

Se determinó que los restos serían sometidos a pruebas de ADN, un proceso que tardaría meses o años, precisamente porque no se hizo una inhumación individual.

Sin embargo, ¿cuánto tardan en realizar las pruebas correspondientes?  ¿Por qué no se agilizan? ¡Ah! Es que eso ya no depende de Salud, sino de la Fiscalía General del Estado, cuyos peritos acuden al Semefo para manipular los cadáveres e integrar los expedientes judiciales. A Salud lo único que le corresponde es recibir los cadáveres, limpiarlos y preservarlos.

Pero, eso tampoco sucede, por las pésimas condiciones de la infraestructura. Los empleados paristas denunciaron que una de las cámaras frigoríficas tenía 2 semanas descompuestas y no estaba haciendo la función de congelar los cuerpos.

Termino con una buena noticia: El secretario de Salud dio a conocer que el gobernador Héctor Astudillo Flores, dispuso de 250 mil pesos para la compra de equipo del personal de los semefos de Chilpancingo, Iguala y Acapulco, además de poner a disposición 5 millones de pesos para la compra de cámaras frigoríficas y su mantenimiento por dos años, con capacidad de 150 cuerpos adicionales.

Por fin se atiende este sector. Se aplaude, pero concluimos: Ya era hora.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

El ex gobernador Ángel Aguirre Rivero ya está en campaña en su natal Costa Chica. El martes fue entrevistado por periodistas de diversos medios de comunicación, como La Jornada y Quadratín, así como otros medios regionales. Dijo que irá como candidato si y sólo si el Frente lo postula. Es decir, no piensa a andar de acomedido.

Pero eso es falso. Ángel Aguirre ya está en campaña y para eso utilizará toda su estructura, que incluye a ex alcaldes, ex diputados, gente en funciones en los cargos públicos; utilizará la estructura de su tribu política, la Izquierda Progresista de Guerrero (IPG), que detenta la secretaría general del partito; utilizará recursos, tanto humanos como materiales, porque su campaña -como él lo dice-, será a ras de suelo, pero sin correr riesgos. Es decir, que sí figurará en una boleta, hará campaña, estará en contacto con la gente, pero en un escenario arreglado y fríamente calculado.

Así es Aguirre. Incluso se dice que suele comprar a los candidatos de otros partidos para garantizar su triunfo, los cuales nada más se hacen ojo de hormiga y abandonan sus actividades de campaña, perdiendo por de fault.

Ha trascendido que, además, Aguirre viene por todas las candidaturas de la Costa Chica, algo que peleará duro y macizo porque le son necesarias, y considerando que esa región constituye el distrito 08, con sede en Ayutla de los Libres, posición que el Frente Ciudadano por México le dará al ex mandatario, para que renazca al escenario político, con una curul en San Lázaro.

De acuerdo con lo que se divulgó en el reciente consejo político estatal (que más bien fue una apuesta de cuates, porque muchos consejeros ni siquiera estuvieron presentes y sólo llegaron a pasar lista y a poner su voto en una lista, mismo que después fue contado), Aguirre pidió a través de su representante, Alberto Catalán Bastida, secretario general del partido, la autonomía para nombrar candidatos en Costa Chica.

Sin embargo, diversas voces se alzaron para acotarlo, porque no va sólo el PRD, sino también el PAN y el MC y todos quieren candidaturas, sobre todo en Costa Chica, estos dos últimos partidos tienen varias posiciones que quieren conservar, y ese fue el acuerdo reciente al seno del frente, que los partidos podrán conservar sus posiciones.

Eso impide que se le dé a Aguirre una patente de corso para nombrar candidatos, como lo hizo siendo gobernador, porque estropearía los pactos entre partidos.

La apuesta es que si Aguirre se postula, Aguirre gana la elección distrital en 2018. Esto porque su tierra natal es la única zona del estado donde no le pondrían peros, y donde no han dejado de extrañarlo, por las obras y favores que les prodigó durante su mandato.

Sin embargo, la nominación de Aguirre moverá muchas piezas, otras serán desplazadas y otras más anuladas. En este escenario, los perredistas tienen dos opciones: o aceptan disciplinarse, o se van a buscar otras opciones por otros partidos, incluso los chiquilines, o bien como candidatos independientes, aunque sea sólo por venganza, porque es difícil que un candidato sin estructura se imponga a peces gordos como Aguirre y el que postule el PRI, que tendrá que ser otro de la misma talla.

Ahora bien, la salida salomónica a estos dilemas es que las encuestas serias sean la base de todo acuerdo. Recurrir al dedazo en un escenario tan competido, es peligroso. El ex gobernador debe bajarle a su costumbre de tener la última palabra, y los demás deben someterse al escrutinio público, sin caer en la tentación de “ser el candidato de Aguirre”, como se oía hablar a muchos cuando éste era gobernador del estado. Y es que a la gente le encanta presumir sus relaciones y las cobijas que lo cubren, pero esta vez es distinto: ni Aguirre es gobernador, ni va solo a la elección: hay otros partidos con los cuales compartir el taco. Un PRI que viene disputando palmo a palmo sus posiciones, y un Morena que también hará su lucha. Del PRD no hay mucho que hablar, porque ya está acostumbrado a que lo disciplinen.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Ayer comenzó la glosa del segundo informe de gobierno, y los primeros en presentarse ante los diputados fueron los miembros del Gabinete de Seguridad, sin incluir al fiscal, a quien le tienen reservada su propia plataforma.

No hay novedades, realmente. Lo que el secretario de Seguridad dijo es lo que vemos todos los días: que en esta materia estamos en un callejón sin salida, y que conforme pasa el tiempo las soluciones se antojan lejanas.

Hubo algunos avances que presumir, con relación a 2015, que fue un caótico año electoral, cuando Guerrero sufría un gobierno interino troglodita e ineficiente. También dijeron que estamos mejor que 2016, el primer año del gobierno astudillista, que fue catalogado como uno de los peores en materia de seguridad. Pero 2017, como decimos los calentanos, no le pide nada a los demás, y será la herencia que tendrá que asumir el PRI y sus aliados, en la elección de 2018. Por nada del mundo los partidos que integran el Frente Ciudadano por México dejarán de enarbolar esta bandera de la inseguridad, aunque los gobiernos que ellos encabezaron fueron igualmente dañinos en este sector.

En materia de seguridad pública, el tiempo corre en contra de todos. El primer año, fue el de la luna de miel entre el gobernador y el pueblo; máxime que de entrada el gobernador mostró mucho trabajo, y alcanzó acuerdos en el área social, con lo cual dejamos de ver plantones, paros y bloqueos. Pero el segundo año, ya acostumbrados a ver al mandatario en su ir y venir por la entidad, en algunos casos en giras de trabajo, pero en otros haciéndola de bombero ante los problemas que le han ido reventando de un extremo a otro de la entidad, el pueblo comienza a exigir más.

Se acabó la etapa de complacencia y podemos decir que comienza la etapa de la exigencia. Terminó la era de los recién casados, en la que el esposo le decía a la mujer: Jarrito nuevo, dónde te pondré, con palabras amorosas; para gritarle: Jarrito viejo, dónde te tiraré.

A esto se suma la pobreza, los resabios del gasolinazo, la falta de opciones y oportunidades, el riesgo de quiebra de decenas de empresas, los escandalillos y pecadillos de los miembros de su gabinete; y, sobre todo, ese otro coto de poder que es la seguridad, donde rige un esquema militarizado, que hizo mella en la Policía Estatal en mayo pasado, cuando unos 200 elementos de la zona Centro se amotinaron para exigir mejores condiciones laborales, para denunciar por enésima ocasión a su jefe, por el control de los dineros de la corporación y por la excesiva carga de trabajo que les imputa diariamente. Finalmente, estos hombres fueron despedidos y recurrieron a los tribunales laborales. Nada de diálogo como en el primer año, porque Pedro Almazán Cervantes, quien se ha convertido en los ojos y la boca del titular de la Sedena, Salvador Cienfuegos, por encima del gobernador del estado, no le gusta tal cosa.

No importa si la Policía Estatal tiene un déficit de ¡8 mil elementos! Es decir, que se tienen apenas 4 mil en funciones (3 mil, descontando los que ya no están en condiciones de trabajar y los que salieron reprobados en los exámenes de control y confianza), sobre cuyas espaldas hay una tremenda carga laboral.

El General pidió más dinero a los diputados, una vez que les mostró la desastrosa situación de las instituciones de seguridad y de readaptación social. De al tiro en los Ceresos, o actuamos o nos revientan.

El gobernador está iniciando los diálogos por el Pacto por Guerrero. Comenzó con sus afines del PRI y del PVEM. Pero al parecer por lo que dijeron, saben lo que ocurre, pero no saben cómo enfrentarlo. Esto es un lío. Y lo malo es que en un año electoral, los muertos cuenta, y mucho.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Morena tropieza, pero avanza en la definición de sus candidaturas. Ciertamente no resultó como muchos esperaban desde agosto, y parece que el parto se complica. Ya estamos a mediados de noviembre, vienen las fiestas por la Revolución y lo que se pensó que estarían festejando por el aniversario de la Independencia no sucedió. El partido sigue embarazado y los entuertos se prolongan.

Esto pasando por el cumplimiento del dicho de que cuando la partera es mala, le echa la culpa al niño. Eso justamente les sucedió a Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y a sus correligionarios, que quisieron llevar al partido a parir candidatos, pero poniéndose ellos mismos como productos de ese parto. El resultado fue un aborto, cabe decir, porque es hora que no resuelven el problema, ellos mismos fueron relevados por el “toro sin cerca”, Félix Salgado Macedonio.

De hecho, los resultados son pírricos, una treintena de coordinadores electos por consenso en igual número de municipios, pero de los chiquillos, porque los municipios importantes siguen peleados.

Para colmo, se les metieron ya los aspirantes del PT, con el cual Morena va en coalición, sumados a los del Pro-AMLO, pese a que mucho se dijo que este grupo emanado del PRD venía solamente a apoyar a AMLO, pero no a competir por las candidaturas.

Sin embargo, dice la Chimoltrufia “pa’ qué te digo que no, si sí”, y así andan ahorita los Pro-amlistas, metiendo pies y manos por sus candidaturas, y metiendo competidores donde pueden, revolviendo aún más el agua, para después tomársela juntos.

Sin embargo, en el PRD están peor que atorados. El partido está embarazadísimo y viene un parto múltiple, al grado de que se necesitará de todo un equipo de cirujanos expertos, incluidos anestesiólogos, cardiólogos y hasta internistas. Es que estos van en un frente con los chiquilines del PAN y el MC, y amenazan con sumarse PANAL y PVEM.

Para colmo, el partido no sólo piensa parir a los candidatos de 2018, sino planea una resurrección, en la persona del ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, a quien ya perfilan como el candidato a diputado federal por su natal Costa Chica. ¿Qué tal? Y lo más grave es que el resucitado la hará también de comadrona. Solito se pondrá los fórceps para salir nominado.

No conforme, la secretaria general del partido, Beatriz Mojica Morga, vino a partirle más la mandarina en gajos al PRD, pues les pidió encarecidamente a los alcaldes en funciones que busquen la reelección, lo cual mete en la competencia directamente a 81 alcaldes, que a dos años de ejercicio público ya no las tienen todas consigo, sino todo lo contrario; muy pocos son los que podrían superar una segunda elección, a menos que tiren tanto dinero para asegurar su reelección, que al pueblo le saldrá más el caldo que las albóndigas.

Lo bueno que ya el hermano de Bety Mojica, Salvador Mojica, vino a corregirle la página, y dijo que el llamado fue general, pero no para todos. Es decir, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.

Salvador Mojica dijo que presenten sus candidaturas aquellos alcaldes que sepan fehacientemente que tienen suficientes canicas para ganar y, sobre todo, que estén dispuestos a competir en las encuestas con los demás aspirantes.

Por lo tanto, si los alcaldes en funciones pensaban que tenían pase automático, pues no. Primero deben buscar en el baúl de sus bonos políticos, si pesan más sus aciertos que sus desiertos. Revisar su famoso FODA. Y, sobre todo, revisar si alguno de sus correligionarios y coaligados viene pisando fuerte, que aunque por hoy parecen pequeños porque no están rodeado del halo que da el poder, pueden crecer más libremente en una campaña constitucional, porque su currículum no incluye cobros de diezmos, contratación de aviadores amigos mal llamados “asesores”, obras malhechas y caras, pleitos con ciudadanos y de paso con la prensa, y un largo etcétera.

Corregido el dilema, sin embargo, sigo insistiendo en que el parto del PRD será de los más difíciles. Y solamente un experto cirujano partero podrá con este conflicto. Lo bueno que cuenta con el visto bueno de todos los padres de las criaturas, adoptivos, putativos.

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 (Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

Se le acomodaron las cosas a Sebastián de la Rosa Peláez, alias El Zorrillo, y a todo su grupo político conocido como la CODUC, en su carrera por un escaño en el Senado de la República.

Y curiosamente, el mismo que en 2012 impidió la nominación de Sebastián de la Rosa, para colocar como compañero de Armando Ríos Piter a su delfín, Sofío Ramírez Hernández (ahora ya ambos salidos del huacal, el primero como independiente y el segundo habiendo vuelto al seno del PRI), será el que le devuelva al líder de la CODUC su sueño dorado.

¿A qué me refiero, amable lector? A lo que sucedió este fin de semana al seno del Consejo Político Estatal del PRD, en donde se definió un cambio en la dirigencia del partido en Guerrero, pero sin conceder nada para los adversarios, por aquello de que se dice que en política no hay enemigos.

La dupla Aguirre-Celestino Cesáreo Guzmán, consiguió contener al muy mermado frente de David Jiménez Rumbo y Evodio Velázquez Aguirre, éste último de Nueva Mayoría, filial de Nueva Izquierda (Los Chuchos).

Obviamente ni Aguirre y Celestino Cesáreo tenían las canicas suficientes para mantener la hegemonía al seno del Consejo Político estatal, sino que lo hicieron con el apoyo de varias otras tribus, entre ellas la CODUC de Sebastián de la Rosa Peláez, que obviamente lo hizo poniendo su propio proyecto sobre la mesa. No puede faltar el grupo MAS de Lázaro Mazón y Bernardo Ortega; la UIG, de Víctor Aguirre Alcaide, y por lo menos otras dos tribus políticas perredistas, que ya se plegaron al cacicazgo de Ángel Aguirre Rivero, tal y como sucedió en 2010-2011, con algunas variantes.

Como ya lo advertimos en este espacio, simple y sencillamente Aguirre resurge de sus cenizas, toma el control del PRD, compacta acuerdos y margina a los opositores, como Rumbo y Evodio Velázquez, quienes tarde o temprano también se plegarán y aceptarán lo que les den.

Suena difícil que en este escenario Evodio Velázquez llegue a senador, porque si la dupla Aguirre-Celestino ya tomó acuerdos con Sebastián de la Rosa, la segunda persona de la fórmula tendría que ser mujer, y ahí la principal contendiente es Beatriz Mojica Morga, sin demérito de las que surjan de las otras tribus. Esto si no se impone el criterio de que las mujeres encabecen las candidaturas a diputados y senadores, como se pidió al seno del INE la semana pasada, y que todavía está a debate.

Por lo tanto, Evodio tendrá que buscar otros derroteros. Ciertamente, como ya lo dijo Beatriz Mojica, tiene derecho a pedir la reelección, pero la recomposición al seno del PRD también selo impide, toda vez que quienes se reelijan deben tener el aval del partido. Y sin duda el partido tomará decisiones con base en posibilidades reales de cada aspirante.

Al parecer, a muy pocos alcaldes les alcanzan las canicas para la reelección. Todo lo contrario, la mayoría está reprobado y el partido tiene que buscar a través de encuestas al aspirante que garantice el triunfo.

Además, siendo Acapulco el municipio más importante del estado, por la actividad turística y el número de electores, el PRD no correrá riesgos, sobre todo por que la elección local se empata con la federal, y se tiene la meta de aportar votos al candidato presidencial, senadores y diputados federales.

No es un juego, pues.

Evodio tiene también la opción de volver al congreso local, o bien retirarse de la contienda y optar por concluir su periodo de gobierno, con el beneficio de cobrar sus diezmos hasta el final, camino que creo que la mayoría de los alcaldes reprobados deben seguir, para no arriesgar demasiado, porque se pueden quedar con el perro de las dos tortas.

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